La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) otorgó las autorizaciones sanitarias para el primer tratamiento inyectable de PrEP en México.
Dicha autorización forma parte de las 210 autorizaciones sanitarias emitidas el pasado mes de julio.
Introducción — ¿qué es la PrEP?
La profilaxis previa a la exposición (PrEP) es el uso de medicamentos por personas sin VIH para reducir el riesgo de infección.
Hasta hace poco, la opción más difundida fue la pastilla diaria. En los últimos años se han autorizado tratamientos inyectables de acción prolongada —administrados cada 2 meses o incluso semestralmente— que amplían las opciones para personas que tienen dificultades para adherirse a una tableta diaria.
Hasta el momento solo se contaba con PrEP en su modalidad de tratamiento tomado.
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¿Qué medicamento sexisten para el PrEP inyectable?
- Cabotegravir de liberación prolongada (CAB-LA, marca Apretude®): es una inyección intramuscular que, según las fichas técnicas y guías, se administra inicialmente con dos dosis de inicio (con un mes de diferencia) y luego cada 2 meses. Apretude fue aprobado por la FDA y recibió opinión positiva/registro en otras jurisdicciones.
- Lenacapavir (Yeztugo® para prevención; y con otras indicaciones en tratamiento resistente): opción más reciente con esquema cada 6 meses en estudios clínicos recientes; está siendo evaluado y autorizado en algunos países para profilaxis de acción prolongada, con datos prometedores.
PrEP inyectable: ¿funcionan mejor que la pastilla diaria?
Los ensayos clínicos fase II/III muestran que los inyectables basados en cabotegravir fueron más eficaces que la PrEP oral en poblaciones estudiadas. En Hombres y mujeres cisgénero y mujeres trans que tienen sexo con hombres mostró que redujo más las transmisiones por VIH comparado con la PrEP oral estándar en un diseño aleatorizado.
Las agencias reguladoras (FDA, EMA) y la OMS recomiendan ofrecer cabotegravir como opción adicional de PrEP para personas en riesgo sustancial, reconociendo su alta eficacia y que puede mejorar la adherencia por reducir la frecuencia de dosificación.
Aunque la evidencia apoya la eficacia, la implementación enfrenta barreras: costo, logística de suministro e inyección, capacitación del personal, y desigualdades en acceso (grupos con menor cobertura de PrEP).




