En el municipio de Teziutlán, Puebla, ocurrió un brutal ataque a Geraldine, una mujer trans.
Geraldine fue agredida físicamente y posteriormente arrojada a un barranco por un hombre, cuya identidad aún no ha sido revelada oficialmente.
Un hombre durante su cita con Geraldine la agredió y arrojó a un barranco luego de que mencionara su identidad de género al sujeto.
Geraldine sobrevivió y elementos de Protección Civil y la policía municipal la rescataron. Las autoridades la trasladaron al Hospital Regional de Teziutlán. Se reporta con lesiones pero fuera de peligro.
La Fiscalía General del Estado de Puebla, a través de su Unidad Especializada en Investigación de Delitos Cometidos contra la Comunidad LGBT+, investiga el caso como tentativa de homicidio con agravante por odio relacionado con la identidad de género.
La diputada local de Morena, Gabriela Chumacero calificó los hechos como “un claro acto de odio y discriminación”. Afirmó: “La transfobia mata, y el silencio institucional también”. Comunicó que dará seguimiento al caso y exigirá atención integral para Geraldine.
Aunque en 2022 Puebla aprobó el agravante por odio para lesiones y homicidios, aún no existe una figura penal específica de crimen de odio ni de transfeminicidio en su Código Penal estatal. Por ello, casos como el de Geraldine se investigan bajo otras etiquetas legales.
Este ataque no es un hecho aislado. Las mujeres trans en México enfrentan una violencia sistemática, alimentada por el odio, la transfobia y la falta de protección institucional.
Según datos de organizaciones civiles, en Puebla se documentaron entre 85 y 100 crímenes de odio desde 2001 a la fecha, aproximadamente 50 contra personas trans.
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