Por: Marsha Beya Rubyn, Comisionada Internacional de los Derechos Humanos y Migración de las Américas y el Caribe.
La migración es una parte fundamental de la historia en movimiento de la humanidad. Sin embargo, hoy en día, este fenómeno es provocado principalmente por la inseguridad, la violencia, el desempleo, la falta de políticas públicas eficientes y el crimen organizado.
De acuerdo con datos de la Unidad de Política Migratoria (UPM) y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) institución que surge con los objetivos claros de proteger vidas en movimiento e impulsar soluciones y políticas en desplazamiento, el panorama global es crítico.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) indicó que, hasta junio de 2025, el mundo recibió a más de 38 millones de personas refugiadas, mientras que 304 millones de migrantes transitaron por el planeta.
En este escenario, México se posiciona como un lugar estratégico de origen, tránsito y destino. Como país, formamos parte de tratados internacionales clave para la protección y movilidad humana, tales como los Principios de Yogyakarta y la Convención de Belém do Pará.
Además, recordamos fechas fundamentales declaradas por la ONU, como el Día Internacional del Migrante (18 de diciembre), el Día Internacional de las Remesas Familiares (16 de junio) y el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular firmado en Marruecos en 2018.

En mi calidad de comisionada internacional de los derechos humanos y migración de las Américas y el Caribe, presidenta de la Fundación Orgullo Diverso de México y doctora honoris causa en DD. HH. y migración por la organización Magnum Universal, reafirmo mi compromiso de seguir impulsando políticas públicas incluyentes, transversales y diversas.
Es urgente reparar la deuda histórica que se tiene con nuestras poblaciones migrantes y los grupos vulnerados en México y el mundo, garantizando acceso real a la seguridad, la justicia, la salud, la vivienda, un empleo digno y bien remunerado, permisos laborales, financiamiento para emprendimientos y una legalidad migrante voluntaria.

Como cada año, realizamos con gran éxito el evento «Día de las Madres Migrantes y Diversas 2026».
Fue un momento profundamente emotivo y lleno de alegría en el que compartimos poemas, cantos y entregamos apoyos que incluyeron más de 100 despensas alimenticias y regalos, alcanzando también a las infancias migrantes.

»Seguiré apoyando a nuestras comunidades migrantes y diversas hasta el último día de mi existencia, pues no hay justicia social si no hay justicia en los derechos de los grupos más vulnerados de la sociedad: migrantes, personas afrodescendientes, indígenas, personas en situación de calle, en reclusión, con discapacidad y adultes mayores.»
Seguiremos en la lucha hasta lograr que la justicia, los derechos, las libertades y la dignidad se vuelvan costumbre. Porque la migración no tiene fronteras, las personas migrantes tenemos derechos y migrar jamás será un delito.
¡Aquí está la resistencia trans migrante!
Nuestro infinito agradecimiento a la senadora migrante, Lic. Karina Ruiz; a la Fundación Orgullo Diverso de México «Marsha Beya»; y a la Fundación Internacional de los Derechos Humanos y Migración «Diosa Colibrí» por hacer posible este encuentro de dignidad y amor.

**Las opiniones aquí expuestas representan a la autora de la columna.




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