Por: Marsha Beya Rubyn, Comisionada Internacional de los Derechos Humanos y Migración de las Américas y el Caribe, y Presidenta de la Fundación Orgullo Diverso de México «Marsha Beya».
El mes del Pride no solo es celebración, es memoria viva. Recordar que la ONU proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 como respuesta a la barbarie nos invita a reflexionar. Traducida a más de 500 idiomas, esta declaración reconoce que los derechos humanos son la base de la libertad, la justicia y la paz. Negar estos derechos, universales e inherentes a cada persona sin importar su género u origen, es un desafío directo a la humanidad.
Como activista, comisionada y presidenta de la Fundación Orgullo Diverso de México, he recorrido este camino durante más de 45 años. Desde Tijuana, la puerta de entrada a la patria y la frontera más transitada del mundo, hasta Quintana Roo, nuestras jornadas de derechos humanos, salud integral, prevención de ITS y apoyos alimenticios han abrazado las realidades más duras: albergues de migrantes, personas en situación de calle, trabajo sexual, reclusorios y comunidades afro, indígenas y diversas.

El orgullo de legislar la dignidad
Esta lucha no ha sido en vano. Me honra haber sido coautora, junto a valiosos aliades, de derechos que hoy son ley. Desde el activismo ciudadano impulsamos el matrimonio igualitario, la identidad de género, la Ley Copred de no discriminación y un logro histórico: la identidad trans migrante en las 80 embajadas de México en el mundo.
Nuestra huella también está en la Cartilla Nacional de los Derechos Humanos TTTrans, la prohibición de las ECOSIG y el protocolo de actuación en fiscalías para la diversidad. Como constituyente ciudadana, logramos que la Constitución de la CDMX fuera la primera en el mundo en proteger explícitamente a las «3T»: travestis, transgénero y transexuales. Además, impulsamos el voto trans sin discriminación ante el INE, proyecto que ganó la Palma de Oro europea por respetar la dignidad humana.
El orgullo de representar a nuestro país ha cruzado fronteras en foros internacionales de gran relevancia:
- Barcelona, España: Proyecto Seres Universales de Luz en el Civic Center Can Basté.
- Ámsterdam, Holanda: Sobrevivientes del Exterminio Diverso.
- Londres, Inglaterra: Develación del rostro y escultura TTTrans en la National Gallery de Trafalgar Square, con la obra Mil veces un instante de Teresa Margolles.
- Bogotá, Colombia: Encuentro de Líderes Políticas y Afrodescendientes.
- Lima, Perú: Impulso de la Agenda de Lima en Migración junto a la senadora trans española Carla Antonelli.
- La Habana, Cuba: Foro Mundial de Derechos Humanos y Migración del Caribe.
Vivir la migración desde su origen, tránsito y destino —muchas veces sin retorno— significa enfrentar la trata laboral y sexual, el tráfico de órganos y el crimen organizado. Vivir expuesta al racismo, al clasismo y a la discriminación por más de medio siglo te enseña tres reglas de oro: resistir, persistir y jamás desistir.

Un Doctorado Honoris Causa para la memoria
Es un honor recibir con profunda dignidad el Doctorado Honoris Causa Magnum Universal en Migración, Derechos Humanos, Arte, Cultura y Ciencias, junto a la presea como Defensora de la Soberanía de los Países Latinoamericanos y el Caribe, y la designación como Embajadora de la Paz vitalicia. Agradezco profundamente al consejo de rectores de las organizaciones aliadas que integran esta venera de 28 países.
Dedico este reconocimiento a mis ancestras. Por mis venas corre la sangre afro e indígena de mis abuelas, de mi amada Tierra del Sol donde los dioses nunca mueren. Se lo dedico a mis hermanas afro que han roto techos de cristal, como Epsy Campbell en Costa Rica, Francia Márquez en Colombia y Kamala Harris en EE.UU.; y a Rosa Parks, quien desafió la segregación social.
También a las mujeres que abrieron brecha en México: Cirila Sánchez Mendoza, nuestra primera diputada y senadora indígena; a Eufrosina Cruz, Evelyn Sánchez, Carmen de la Rosa, Lyz Arroyo, Dora Alicia Moreno y, de manera muy especial, a la licenciada Karina Ruiz Ruiz, primera senadora migrante en la historia de nuestro país.
Mi memoria y amor eterno van para mis hermanas TTTrans que ya no tienen voz: Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera, Agnes Torres, Viviana Rocco, Dra. Ely Montaño, Sara Mireley y Roxana Hernández, migrante hondureña. A figuras de luz como Lila Downs, Yalitza Aparicio, Marychuy y Lorena Ramírez; y por supuesto, a las madres buscadoras y a mi familia elegida.

A la niña que fui
Por último, le dedico esto a la niña guerrera TTTransmigrante que un día, con una mochila al hombro y el corazón lleno de determinación, se subió al tren. Ella migraba buscando un lugar libre de estigmas donde poder desarrollarse plenamente. Hoy le digo: Me siento muy orgullosa de ti porque lo lograste. Pagaste el precio de la victoria y estás dejando un legado para las futuras generaciones. Misión cumplida, mi niña.
Estos reconocimientos son el motor para seguir exigiendo políticas públicas transversales que reparen la deuda histórica con los grupos más vulnerados. No habrá justicia social si no hay justicia para les de abajo. Seguiré firme hasta el último día de mi existencia, hasta lograr que la libertad y la dignidad se hagan costumbre.
¡Nos queremos vivas, libres y diversas!
¡Podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera TTTrans y de la diversidad!
»Hemos aprendido a volar como las aves, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido a convivir como hermanos.» — Martin Luther King.
»Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.» — Benito Juárez.
¡Aquí está la resistencia TTTrans! ¡Aquí está la revolución TTTrans!





Deja un comentario