Entre Franjas: «Feminismo y LGBTTTI+, la agenda de derechos humanos peligra» por Jazz Bustamante

Según estimaciones de Insidermonkey.com en una encuesta hecha en 2019 colocó a nuestro país en el lugar número 8 de 10 países con mayor población disidente sexual, su estimación fue del 6% de la población aproximadamente 7.5 millones.

Foto: Notimex

El portal estadístico destacó que su encuesta fue hecha a personas que abiertamente aceptaron su orientación sexual o identidad de género no normativa, quedando un número fantasma de por lo menos un 6% más de habitantes pertenecientes al colectivo LGBTI+, lo cual sumaria 12%, poco más de 12 millones en el país, liderando: Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, la entidad veracruzana con 1.7 millones aprox, y Monterrey.

Según datos de la Cámara de Comercio y Turismo para Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Transgénero, México es un país donde se estima una población de 8.5 millones habitantes de la comunidad LGBT.

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Foto: La Silla Rota

Con todas estas cifras quisiera también resaltar que para el próximo 2021 nuestro país pasará por unos de los procesos electorales más importantes de la historia, ya que se renovarán la Cámara Federal de Diputados, Senadores, Alcaldes y Legislaturas locales, poco más de 20 mil nuevos cargos de elección, esto trae una oportunidad histórica donde los movimientos sociales formarán parte fundamental de mover la balanza hacia el éxito de quienes lleguen al poder.

En los últimos 5 años en la República Mexicana, el movimiento feminista y de la diversidad sexual han logrado un crecimiento considerable, ambos pugnan por la justicia social del pleno goce de su derechos humanos, se lee muy fácil “Justicia social” pero para lograr tal hecho es muy importante hacer un cambio estructural sistemático, lo cual lleva a deconstruir patrones conductuales muy arraigados en las personas.

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Foto: cuestiondepolemica.com

Si bien el sistema hegemónico institucional casi siempre actúa por manuales ya escritos, es ahí donde siguen sin funcionar correctamente los temas de la perspectiva de género, justamente por que quienes están tras el monitor en el escritorio, fueron educados bajo una estructura machista.
¿Cómo podemos lograr cambiarlo? iniciando un proceso de decostrucción el cual nos va a llevar un par de generaciones.

Lo que debe preocuparnos y ocuparnos, a quienes pugnamos por los derechos humanos y la agenda progresista, es el enorme poder político y de recursos que los grupos políticos evangélicos a través del extinto Partido Encuentro Social y ahora con nuevo registro como Encuentro Solidario, que han ganado en estos dos años con sus alianzas, si bien por otro lado nunca antes en un gobierno federal habían existido tantas personas LGBTTTI+ y Feministas en puestos público.

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Foto: elmundo.es

Irónicamente muchas de esas voces que antes eran disidentes hoy guardan silencio y se someten ante el poder público por estar laborando ahí dentro, pero… ¿Se puede ser activista o defensor de derechos humanos y a la par laborar en un cargo público? Claro que es posible y pondré un ejemplo que la gran mayoría tal vez conozca, así se condujo Ruth Bader Ginsburg defensora social y jueza de la suprema corte en EEUU.

Es complicado conocer personas comprometidas y con la convicción en la defensa de la justicia social. Sin embargo es algo muy necesario en México ya que cada día la actual administración federal nos da una sorpresa sobre el desmantelamiento de las instituciones públicas.

A la par el discurso fundamentalista religioso, ultraconservador y crimen organizado siguen avanzando dominando territorios y eso es un grave peligro para la integridad de las personas LGBTTTI+ en nuestro país, tendremos que pasar del temor y la pasividad a la consigna y acciones coordinadas. La agenda disidente sexual tendrá que colocar liderazgos comprometidos en la defensa de los derechos humanos en puestos clave de decisión para no permitir un retroceso en los derechos ya ganados.

** Las opiniones aquí expuestas representan a la autora de la columna.